El documento busca establecer los ejes fundamentales para fortalecer los derechos de las mujeres indígenas; se presentan en cinco apartados para atender el mejor desarrollo humanos de este sector.
En el apartado de Derechos culturales se demanda el respeto de identidad indígena.
“El denominarnos, vestirnos y vivirnos como indígenas no deben ser elementos que generen discriminación o exclusión”, señala.
En el apartado Derechos al territorio y sus recursos naturales, se defiende el derecho a la tierra y poder tener influencia y control sobre lo que ocurre en ese espacio, así como al uso y disposición de los recursos.
En cuanto a Derechos políticos y consulta previa libre e informada, se demanda reconocimiento a sus formas “ancestrales de organización, en asambleas comunitarias, compadrazgos, mayordomías, comités, ayudantías, entre otros.
Sobre Derechos económicos y soberanía alimentaria se exige el respeto, protección y uso de sus semillas criollas, ya que “estamos violentados con la importación y el uso indiscriminado de semillas transgénicas a través de los programas gubernamentales destinados al campo”.
Finalmente, piden Derecho a la salud, derechos sexuales y reproductivos, y derecho a una vida libre de violencia, ya que en la actualidad la población donde existe mayor porcentaje de pobreza, analfabetismo, muerte materna, enfermedades de transmisión sexual y asesinatos contra mujeres es justamente entre la población femenina indígena.
El documento señala que en México existen aproximadamente 10.2 millones de indígenas, de los cuales 5.2 millones son mujeres.