La ciencia y la mística se han unido para reconstruir el rostro original de Santa Teresa de Jesús cuando tenía alrededor de 50 años: armónico, sereno y dulce, plasmado en un busto de terracota que fue presentado este viernes al mundo de forma simultánea desde Alba de Tormes, en Salamanca (noroeste de España), Italia y Australia.
Santa Teresa de Jesús tenía ojos negros muy vivos y un rostro armónico, sereno y dulce
