Así lo ha apuntado el presidente de la Corporación de Aeronaves Comerciales de China (COMAC), un consorcio estatal creado para crear el futuro C919, el primer avión comercial "jumbo" de fabricación china, esperado para 2016.
La corporación absorbió el proyecto del ARJ-21 tras su vuelo inaugural en 2008, un logro previo para hacer el C919.
"El desarrollo no siempre es fácil, y el programa no se puede completar de un solo golpe", aseguró el presidente de la COMAC, Jin Zhuanglong, según unos comentarios difundidos por la compañía estatal y que recoge hoy el diario oficial "Shanghai Daily".
Jin reconoció que ha habido retrasos por la falta de experiencia aeronáutica de China a la hora de diseñar, construir y certificar aviones comerciales, pero confirmó que el programa sigue en marcha y que aún está previsto entregar los primeros aparatos a la aerolínea local china Chengdu Airlines, que encargó 30 aviones.
Estos retrasos pueden afectar también a los plazos del C919, con el que China espera poder competir abiertamente en todo el mundo hacia 2020 con el Airbus A320 y el Boeing 737.
De hecho, la Agencia Federal de Aviación de Estados Unidos no entregará a la COMAC los certificados necesarios para que el C919 pueda volar en su país hasta que no haga lo mismo antes con el ARJ-21.
Aun así, ese momento no debería de estar muy lejos, ya que desde su primer vuelo de prueba en 2008, cuatro prototipos del ARJ-21 han hecho ya más de 2,000 vuelos similares, reveló Jin.
De hecho, dos aparatos están ya en proceso de ensamblaje final para su entrega a aerolíneas comerciales, y una tercera unidad ya está siendo fabricada, añadió.
La COMAC, con sede en Shanghái, heredó la construcción de este aparato de 90 plazas, 33 metros de largo y 27 de envergadura de alas, que toma su nombre internacional de las siglas en inglés de su denominación "Reactor Regional Avanzado para el siglo XXI", y tiene una autonomía de 3,700 kilómetros y un techo de 11,900 metros.
El avión, cuyo proyecto se inició en 2002, debería permitir a China competir también con otros constructores de aviones de mediano tamaño y alcance, como la firma brasileña Embraer y la canadiense Bombardier.
COMAC tiene cerca de 240 encargos de su primera variante que entrará en servicio, el ARJ-21-700 "Xiang Feng", por debajo de los cerca de 380 pedidos que tiene ya su futuro modelo de 174 plazas C919, para el que el consorcio sí está cumpliendo por ahora con todos sus plazos previstos, incluido su primer vuelo en 2014.
El aparato será ensamblado en las instalaciones de la COMAC en Shanghái, con la participación de empresas extranjeras en parte del proceso, como es el caso de la española Aritex, que montará la caja central del ala, es decir, la parte del ala que sostiene las alas montadas con el cuerpo del aparato.
El C919 tendrá capacidad para 168 pasajeros y una autonomía de vuelo de 5,555 kilómetros, por lo que será un competidor natural de los modelos A320 de Airbus y B737 de Boeing, que actualmente acaparan cerca del 70 por ciento de los aparatos utilizados para los vuelos nacionales de las aerolíneas chinas.
Además de Aritex, una filial del grupo catalán Comsa Emte, el C919 contará también con la participación de Bombardier, que no fabrica aparatos de esa envergadura, pero que le aportará los sistemas eléctricos de cabina de su recién presentada familia de aviones CSeries.
Utilizar sistemas idénticos a los de Bombardier permitirá a la COMAC tanto abaratar sus costes como ahorrar en gastos de entrenamiento de pilotos y personal, mantenimiento y otros gastos de operación.