El Ejecutivo conservador presentó hoy las líneas generales de su nueva estrategia de crecimiento y promoción industrial que aún debe de ser discutida con el resto de partidos, muy críticos con la gestión gubernamental, y con los agentes sociales.
El lanzamiento de una línea de créditos para las pymes por valor de 1,000 millones de euros para este año y 2.500 millones para el siguiente a intereses asequibles a través del banco público del país, la Caixa Geral de Depósitos, supone una de las medidas concretas hoy anunciadas.
"Hay empresas que tienen carteras sólidas de encargos, pero no han conseguido ni siquiera tener dinero para financiar la compra de materias primas", subrayó el ministro de Economía y Empleo, Álvaro Santos Pereira, que compareció ante los periodistas una vez acabado el largo Consejo de Ministros extraordinario de hoy.
Según el ministro, las pequeñas y medianas empresas, que son cerca del 90 por ciento del total de las compañías lusas, enfrentan altas tasas de interés en el mercado del crédito en comparación con lo que sucede en otros países.
Otras de las medidas de fomento adelantadas son una línea de 500 millones de euros para las empresas exportadoras que será lanzada hasta el verano y una "reducción progresiva" del impuesto que pagan las empresas al Estado.
Desde que en mayo del 2011 Portugal firmase un rescate financiero de 78,000 millones de euros con la UE y el Fondo Monetario Internacional a cambio de una drástica reducción del déficit, el país acumula un caída del Producto Interior Bruto (PIB) del 7 por ciento y un alto desempleo, que ha tocado el pico histórico del 18 por ciento.
"Los dos primeros años de Gobierno estuvieron dedicados a las reformas estructurales", justificó Santos Pereira, quien insistió en que Portugal tiene margen de crecimiento, a pesar de los recortes vigentes en el país, que han sido muy criticados por el principal partido oposición, el Socialista.
Con el nuevo plan, el Gobierno liderado por Pedro Passos Coelho quiere mejorar las tasas de aumento anual del PIB hasta el 2 por ciento en 2020, un porcentaje que no alcanza desde hace más de una década, y pretende también mejorar las exportaciones en 21 puntos porcentuales, hasta el 50 por ciento del PIB, también en 2020.
Asimismo, el Gobierno pretende lanzar un banco de fomento -del que no hubo detalles, aunque la prensa avanza que podría contar con 6,000 millones de euros- y dirigir parte de los fondos estructurales de la UE para 2014-2020 al apoyo de la competitividad de las empresas portuguesas.
Santos Pereira abogó también por el papel de las infraestructuras y las plataformas logísticas en el crecimiento económico con una reducción drástica de las tasas que cobran los puertos portugueses.
El anuncio de la nueva estrategia del Gobierno sucede después de tres tensas semanas del Ejecutivo de coalición de Passos Coelho, en el poder desde junio del 2011.
El revés del Tribunal Constitucional el 5 de abril a algunas medidas de ahorro del Gobierno, que le forzó a idear otros cortes de 1,300 millones para cumplir con las condiciones del rescate, y una posterior remodelación ministerial, que llevó al relevo del poderoso Miguel Relvas, pusieron entre las cuerdas al Ejecutivo.
Ayer mismo, el polémico descubrimiento del uso de contratos especulativos "swaps" en varias empresas estatales que pueden generar pérdidas de 3,000 millones de euros al erario púbico coincidió con una nueva reestructuración gubernamental.
En la misma, Passos Coelho nombró a cinco nuevos secretarios de Estado, mientras tres cesaron sus funciones, dos de ellos -Paulo Braga Lino y Juvenal Silva Peneda- por estar supuestamente vinculados con la contratación de los "swaps" como miembros de la administración del Metro de Oporto.
Según un informe oficial, ambos participaron en la contratación de productos muy especulativos que acabaron por lastrar las cuentas de resultados del Metro de Oporto en unos 800 millones de euros.