Tan pronto se confirmó su oro, Figueroa se arrodilló en el escenario, se tiró hacia atrás llorando, besó las pesas y realizó una reverencia ante los cientos de colombianos que, vestidos con las camisetas amarillas de la selección de fútbol del país, coreaban su nombre y el del país en un ambiente festivo en las gradas. El oriundo de Zaragoza, en el departamento de Antioquia, mejoró la plata que consiguió hace cuatro años en Londres. El pesista de 33 años también fue campeón panamericano el año pasado en Toronto.
En junio fue condenado a 16 meses de prisión —si bien pudo salir en libertad condicional— tras declarársele culpable de denunciar un falso robo de un automóvil.