La mejora de los resultados se debió, en particular, al aumento de la rentabilidad gracias a la venta de vehículos con mayor valor añadido y a la reducción de costos, y eso pese al impacto negativo de las variaciones de tipos de cambio, destacó PSA en un comunicado.
El resultado operativo creció hasta 2,491 millones de euros, frente a los 2,267 millones de la primera mitad del pasado año. En términos corrientes, el beneficio operativo subió un 10.6 por ciento hasta 3,338 millones.
Su margen operativo alcanzó un nivel récord para la empresa del 8.7 por ciento, nueve décimas más que en la primera mitad de 2018.
La facturación, por su parte, cayó un 0.7 por ciento, hasta 38,340 millones de euros. En el caso de la división automovilística, ese descenso fue del 1.1 por ciento, hasta 30,378 millones.
En ese retroceso pesó el citado bajón del 12.76 por ciento de las ventas por los batacazos sufridos en China, en Latinoamérica y en Turquía, así como por el parón total en Irán a causa del embargo de Estados Unidos, pero también, entre otras cosas, por un efecto negativo de los tipos de cambio (-0.8 por ciento).
Todo eso no pudo ser compensado por el aumento del precio medio de los vehículos (+1.3 por ciento) y por la venta de modelos de mayor nivel y por tanto más caros (+2.9 por ciento).
PSA prevé que en el conjunto de 2019, el mercado del automóvil bajará un 1 por ciento en Europa, un 4 por ciento en Latinoamérica y hasta un 7 por ciento en China, mientras crecerá un 3 por ciento en Rusia.
En ese contexto, su objetivo es un beneficio operativo corriente medio por encima del 4.5 por ciento para la división automovilística en el periodo 2019-2021.
El consejero delegado, Carlos Tavares, aseguró que su empresa está mejor preparada que otros competidores para cumplir con las nuevas reglas europeas de emisiones para los dos próximos años, gracias al vuelco tecnológico en favor de los vehículos eléctricos, pero advirtió sobre la erosión de sus márgenes.
En una conferencia para explicar los resultados, Tavares lamentó las críticas a las nuevas tecnologías del diésel, a su juicio injustificadas, por parte de los responsables políticos que han tenido como consecuencia el hundimiento de las ventas (al 30 por ciento en Europa) y el aumento de las emisiones de dióxido de carbono (CO2).
Afirmó que si sus ventas de coches diésel baja al 10 por ciento del total y las de eléctricos (en los que sus márgenes son muy bajos) subieran hasta el 7 por ciento del total, cumplirían con la nueva reglamentación y seguirían siendo rentables.
En cuanto a la posibilidad de fusionarse con otro constructor, el "número uno" de PSA afirmó que "por supuesto" están abiertos a esa posibilidad, pero sólo si fuera generador de sinergias y de valor para los accionistas porque ahora no lo necesitan ni es lo que centra su atención.
"La agilidad es un valor más importante que el tamaño", subrayó Tavares, que hizo un llamamiento para que se concluya un acuerdo para el "brexit" porque el otro escenario no lo quiere contemplar: "Sería muy malo para el Reino Unido, para Europa y para nosotros".
“Gracias a nuestro enfoque en la ejecución de nuestro plan estratégico, hemos logrado un flujo de efectivo disponible (Free Cash Flow) y un fuerte beneficio operativo corriente en el primer semestre. Estamos preparados para la electrificación y para afrontar los próximos desafíos tecnológicos. La agilidad y consistencia de nuestro management siguen siendo los activos clave para alcanzar los objetivos del Plan Push to Pass”, conluyó Tavares.