"La CE tiene plenamente confianza en la democracia italiana y trabajará estrechamente con el futuro gobierno para relanzar el crecimiento y el empleo de Italia", señaló el portavoz comunitario, Olivier Bailly, en la rueda de prensa diaria de la institución.
El portavoz no quiso entrar a "especular" sobre el proceso de formación del nuevo gobierno, que se anuncia complejo a la vista de los resultados electorales, y recalcó que la CE no puede interferir en estas conversaciones.
"La Comisión toma nota de los resultados de las elecciones de un proceso democrático. Conforme a la Constitución italiana, le toca al presidente Giorgio Napolitano hacer las consultas necesarias para formar el próximo gobierno", señaló Bailly.
Subrayó también que el Ejecutivo europeo "confía en Italia, en su capacidad para formar un gobierno rápidamente y para mantener sus compromisos económicos".
Bailly indicó que el nuevo Ejecutivo deberá continuar con las reformas pactadas con Bruselas y el resto de los Estados miembros, unos "compromisos que se mantienen, que son los compromisos de Italia y que esperamos que Italia los cumpla" para mantener la confianza en el país.
Respecto a los efectos de las elecciones en los mercados, tras las fuertes caídas registradas hoy en las principales bolsas europeas, el portavoz comunitario señaló que "son libres de reaccionar del modo que quieran" y lanzó un mensaje de tranquilidad.
"No, no nos inquietan", afirmó Bailly en referencia al impacto que pueda tener la inestabilidad política resultante de las elecciones italianas sobre otros países.
Bailly declinó valorar los resultados obtenidos por el tecnócrata Mario Monti, cuyo mandato temporal tras la dimisión del exprimer ministro Silvio Berlusconi ha sido respaldado públicamente por Bruselas y varios países europeos, como Alemania.
"No vamos a decir quien ha ganado o perdido las elecciones", afirmó el portavoz, quien se negó a interpretar los resultados como una muestra del respaldo o rechazo de los italianos a las políticas de austeridad impulsadas desde la Unión Europa, aunque sí reconoció una cierta "inquietud" creciente entre los mismos.
El portavoz comunitario consideró "caricaturesco" que se acuse a la Comisión de establecer una "agenda de austeridad sin ninguna otra medida a favor de Italia" y reiteró el apoyo del Ejecutivo europeo a las reformas "muy difíciles" emprendidas en el país para recuperar el crecimiento económico y la creación de empleo.
"Está claro que la agenda implementada en los últimos 15 meses (bajo el gobierno de Monti) iba en la buena dirección y no hemos cambiado de opinión", indicó.
Con anterioridad, el presidente del Parlamento Europeo (PE), Martin Shulz, subrayó la necesidad de que haya "estabilidad" en Italia y llamó al diálogo a los partidos políticos tras el resultado de las elecciones en ese país.
"Se necesita una situación de estabilidad en el país. El diálogo es posible", señaló el presidente de la Eurocámara, que también subrayó que "Italia es un miembro importante del euro" y que "cada elección es un mensaje en el que los ciudadanos se expresan a través del voto".
"Mi consejo a todos es que respeten el resultado de las elecciones democráticas. Ahora tienen un mandato democrático. Hay que vivir con el resultado de las elecciones", agregó en su declaración a los medios en la sede del PE en Bruselas.
El centroizquierda liderado por Pierluigi Bersani consiguió el 29,5 por ciento de los votos en las elecciones celebradas el domingo y el lunes en Italia, lo que le otorga la mayoría absoluta en la Cámara de los Diputados con 340 escaños, mientras que en el Senado obtuvo un 31,6 por ciento (120 senadores), lejos de la mayoría, según los resultados definitivos de las elecciones italianas.
El centroderecha de Silvio Berlusconi consiguió en la Cámara Baja un 29,1 por ciento, prácticamente 120.000 votos menos que Bersani, pero debido a la ley electoral que otorga premios de mayoría a la coalición ganadora, se quedará con 124 escaños.
La dificultad que se deriva de esos resultados para gobernar el país ha causado inquietud en las capitales europeas y también en los mercados, donde hoy las principales bolsas europeas (Frankfurt, Londres, París y Milán) sufrieron fuertes bajas generalizadas en la apertura.
Igualmente han influido en la evolución de la prima de riesgo, que además de aumentar la italiana, también ha hecho lo mismo en la española.