La empresa explicó en un comunicado que reducirá las operaciones de la seccional de ensamble y prueba durante los próximos seis meses, hasta clausurarla antes de que finalice este año.
"Después de un extenso análisis, la compañía ha concluido que la mejor solución de largo plazo para maximizar la eficiencia y la efectividad operacional a nivel mundial es cerrar sus operaciones de Ensamblaje y Prueba en Costa Rica", dijo la empresa en un comunicado.
No obstante, aclaró que mantendrá en operaciones sus centros de servicios globales y desarrollo en ingeniería, donde laboran más de 1.000 personas.
Los rumores sobre el tema venían circulando desde la semana pasada y causaron seria preocupación en las autoridades del país.
El presidente electo, Luis Guillermo Solís, consideró que se trataba de un asunto "muy delicado" y dijo el lunes que esperaba entrevistarse con altos ejecutivos de la firma para conocer en detalle la situación.
La empresa explicó que ha identificado nuevas oportunidades y que planea adicionar 200 nuevas posiciones de trabajo de alto valor durante el presente año para las seccionales que dejará operando en el país.
Intel, el gigante de los microprocesadores, inició operaciones en Costa Rica en 1998. Actualmente emplea a 2,700 personas. (DPA)