Los cuerpos fueron hallados en el municipio de La Barca, ubicado entre los límites de los estados de Michoacán y Jalisco, donde organizaciones delictivas como los Caballeros Templarios, el Cártel de Jalisco Nueva Generación y la Familia Michoacana libran sangrientas disputas por el control de la región.
La mayoría de los cadáveres, entre los cuales había una mujer, estaban mutilados, amordazados y tenía diversos tatuajes. Nueve de ellos eran sometidos a pruebas de ADN para su identificación.
"La mayoría corresponden a gente que tiene que ver con la delincuencia organizada, muchos (cuerpos) estaban amordazados y torturados", dijo a Reuters un portavoz de la Procuraduría General de la República (PGR, fiscalía federal).
Se descartó que entre los cuerpos encontrados estén policías de investigación de la fiscalía que hace poco más de una semana fueron secuestrados en esa zona.
"Son personas totalmente ajenas al personal ministerial secuestrado", agregó la misma fuente de la dependencia que está a cargo del operativo.
Después de tres días de realizar excavaciones en siete puntos del poblado, los trabajos continuaban y no se descarta que más personas pudieran ser encontradas en estas condiciones.
Las organizaciones delictivas que operan en esa zona se disputan el control de las rutas no solamente para traficar drogas sino también para secuestrar y extorsionar personas y negocios.
Apenas hace unos días el gobierno envió militares, marinos y policías federales a la zona, tras fuertes reclamos de la población sobre que organizaciones delictivas son quienes tienen el control, sobre todo en Michoacán.
Cerca de 80,000 personas han muerto desde que el ex presidente Felipe Calderón lanzó a finales del 2006 una campaña frontal contra los cárteles de la droga, lo que provocó con el correr de los años que estas organizaciones diversificaran sus actividades a extorsiones, secuestros y tráfico de personas.
Con la llegada del presidente Enrique Peña Nieto en diciembre del 2012, bajaron levemente los homicidios, pero la violencia persiste e incluso se extendió en nuevas zonas sin que haya cambios notorios a la estrategia de seguridad, según analistas. (Reuters)