En la sede diplomática se izó la bandera China a media asta y se guardaron tres minutos de silencio, luego de que la nación oriental decretara luto nacional para rendir homenaje de las víctimas, y cuya reconstrucción se estima en más de 300 millones de dólares.
El embajador Hengmin dijo que a pesar del efecto devastador el pueblo se encuentra unido y sigue adelante, y que continúan en la zona más de 20 mil personas, entre soldados, policías y rescatistas.