Una gran parte de los delitos se cometieron en el sur de África y en América Latina, mientras en el este de Asia y en Europa se registraron las tasas más bajas. Y en casi la mitad se utilizaron armas de fuego.
Según el estudio, la amenaza para las mujeres procedió en gran medida de sus propios hogares: en Europa, más de la mitad de las víctimas femeninas de asesinato perdieron la vida a manos de sus familiares.
Las 437,000 víctimas de asesinato y homicidio en 2012 no incluyen a las víctimas de conflictos armados y guerras. (DPA)