La presidenta y candidata del Partido de los Trabajadores (PT) recibió 43.27 millones de votos -el 41.59 por ciento de los votos válidos-, mientras que el senador del Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB) obtuvo 34.66 millones de sufragios, el 33.7 de los válidos.
"La oposición al gobierno de Dilma Rousseff es mayoritaria en Brasil y con un buen margen: 57 millones de votos depositados a favor de los dos candidatos que se presentan nítidamente como oposición", apuntó hoy el renombrado columnista del portal UOL, Clóvis Rossi.
En el cómputo del analista entran el apoyo a partidos menores, los votos en blanco y anulados, y, sobre todo, la nada despreciable porción de votos que recibió la ambientalista Marina Silva, quien pese a haber obtenido un margen de apoyo menor al esperado, se alzó con 22,17 millones de votos, el 21.32 por ciento de los sufragios válidos, y puede inclinar la balanza hacia uno u otro lado.
No obstante, Rossi sostiene que no es posible prever si esa oposición se volcará de lleno el próximo 26 de octubre hacia el liberal Neves, o si parte de los votantes de Silva preferirán transferir sus votos a Rousseff. Buena parte de las dudas sobre lo que hará el electorado están relacionadas además con el desempeño que ambos partidos han tenido a nivel de Estados.
Un ejemplo es el poderoso estado de Sao Paulo, donde se concentran casi 33 millones de electores -el 22.4 por ciento del total del país-, y que es un reducto histórico de los socialdemócratas, que el domingo consiguieron ampliar a 24 años su reinado al frente de la gobernación más rica del país, de la mano de Geraldo Alckmin.
Tener "en contra" a Sao Paulo, puede ser un obstáculo difícil de sortear para Rousseff, que tiene su mayor índice de apoyo en las regiones más pobres, en especial el noreste, donde gran parte de la población es beneficiaria de programas sociales.
Por su parte, el analista del diario "Folha de Sao Paulo" Ricardo Melo, para quien la disputa electoral también sigue tan entreverada como antes de la primera vuelta, puso como ejemplo la situación de ambos candidatos a nivel de Estados.
Melo alude a la derrota abrumadora que el PSDB en general, y Neves en particular, sufrieron en el estado natal del candidato, Minas Gerais, el cual gobernó con históricos índices de aprobación durante dos períodos.
Allí, el candidato socialdemócrata Pimienta da Veiga perdió ante el petista Fernando Pimentel, quien logró la gobernación con el 52.9 por ciento de los votos válidos.
"La desgracia de los 'tucanes' (apodo de los socialdemócratas) es la derrota en su 'quinta'. Su vitrina de desmoronó. (...) La paradoja es evidente: llegando a la segunda vuelta en el plano nacional, Aécio tiene en su contra un revés arrollador en su tierra natal", sostiene Melo.
La analista de "Folha" Eliane Cantanhede, por su parte, afirma que la presente elección "quebró parámetros, le quemó la lengua a mucha gente y no para de producir sorpresas y novedades".
"La elección sigue caliente e imprevisible, aún después del fin de la primera vuelta, y todavía pasará mucha agua por debajo del puente y (habrá) mucho intercambio de munición hasta el día 26, cuando se realiza la segunda ronda". (DPA)