Con estos ejercicios realizados sobre sus respectivos espacios aéreos de su frontera común, ambos países buscaron además mejorar la cooperación en este ámbito explicó Joseph Bonnel, director de Capacitación y Entrenamiento Comando de Defensa Aeroespacial (NORAD), del Comando Norte de Estados Unidos (USNORTHCOM).
“Los intercambios en el mundo real y las oportunidades de capacitación como los ejercicios Amalgan Eagle han permitido a militares de Estados Unidos y México construir relaciones basadas en la confianza, beneficios mutuos y el respeto mutuo por la soberanía de cada uno”, dijo.
Los ejercicios fueron coordinados desde dos centros de comando, el de Estados Unidos ubicado en Colorado Springs y el de México, en la capital de ese país.
Las prácticas de tres días realizadas a partir del pasado 30 de junio se utilizaron aeronaves equipadas para la detección e interceptación de vuelos ilícitos cruzando la frontera común, y el despliegue de un equipo multidisciplinario de observadores en los aeropuertos de Monterrey y Chihuahua, México.
Por Estados Unidos participaron las divisiones aéreas de las fuerzas armadas, además de la Administración Federal de Aviación (FAA) y la Agencia de Seguridad en el Transporte (TSA).
La participación mexicana incluyó a la Fuerza Aérea Mexicana (FAM), así como personal de la Dirección General de Aeronáutica Civil (DGAC) y de Servicios a la Navegación en el Espacio Aéreo Mexicano (SENEAM).