Los indios llevaron sus demandas al secretario de la Presidencia, Gilberto Carvalho, a representantes de cinco ministerios, de la Fiscalía y otras autoridades, pero el Ejecutivo anunció que no va a alterar los proyectos que desarrolla en la Amazonía.
"Los trajimos para dialogar, oímos sus críticas, pero fuimos absolutamente claros de que el Gobierno no va a renunciar a sus proyectos", afirmó Carvalho en declaraciones a periodistas tras la audiencia.
El Gobierno costeó el viaje de los indios a Brasilia, que fue realizado a bordo de dos aviones de la Fuerza Aérea que transportaron a los indígenas desde la localidad selvática de Altamira (Pará), donde se construye la presa de Belo Monte.
Los indios que participaron en la audiencia bloquearon en los últimos cinco días las obras de Belo Monte, que será la tercera mayor hidroeléctrica del mundo cuando sea concluida.
Carvalho afirmó que el Gobierno no va a permitir más invasiones de indios y campesinos, que han sido frecuentes desde el inicio de la obra en 2011, por lo que reforzará la seguridad en el lugar de las obras.
El Gobierno considera que esta represa, que tendrá una potencia máxima de 11,233 megavatios, será fundamental para la seguridad del sistema energético del país.
Los pueblos nativos protestan por los posibles impactos de la obra en el ecosistema y, en especial, en la calidad del agua y la pesca en la región, que supone su principal sustento. (EFE)