Las autoridades aseguraron que hubo 560 detenidos. Los disturbios en Manfuha, en el sur de Riad, se produjeron tras las nuevas medidas de la policía contra los trabajadores ilegales.
Desde que venciera el plazo hace una semana, la policía ha detenido a miles de inmigrantes que no tenían los papeles en regla para expulsarlos del país. La mayoría procede del sur de Asia, África y Yemen y realiza trabajos destinados a mano de obra barata.
Un etíope murió ya a mediados de la semana pasada en otra redada en el barrio de Manfuha, habitado principalmente por personas del sur de Asia y africanos. Según la policía, el hombre atacó a un agente y trató de quitarle su arma.
La protesta del sábado escaló cuando los africanos lanzaron piedras y amenazaron a los agentes con cuchillos, aseguró la policía. Uno de los dos muertos era saudí y del otro se desconoce la nacionalidad, señalaron las autoridades sin dar más detalles.
El lunes pasado venció una amnistía de siete meses para los inmigrantes cuyos permisos han expirado o que no trabajan para las personas que oficialmente los contrataron.
Miles de inmigrantes fueron expulsados del reino tras fracasar en sus intentos por regularizar su situación durante esos meses. El gobierno afirma que es su forma de garantizar que haya empleos para los saudíes en momentos en que el desempleo llega al 12 por ciento.
Según el último censo de 2010, hay más de nueve millones de extranjeros en Arabia Saudí, sobre una población total de 29 millones.
El reino, el principal exportador mundial de petróleo, ha sido muy criticado por sus restricciones a los trabajadores extranjeros, que están ligados a un único empleador en un sistema de "patrocinio". Los grupos de derechos humanos subrayan que eso los hace muy vulnerables a la explotación.