Aseguró que no será posible avanzar en la discusión de reformas económicas o energéticas, si antes no se revisa de fondo el actuar de los partidos políticos en los procesos electorales y se da certidumbre democrática a la ciudadanía.
Los tiempos actuales exigen de la clase política una mayor transparencia y responsabilidad frente al electorado, indicó el diputado perredista en un comunicado.
El legislador michoacano señaló que sería incorrecto hacer un borrón y cuenta nueva al pasado proceso electoral que se vivió en 14 estados de país, “donde se presentaron diversas irregularidades que empañan la democracia mexicana”.
Insistió en que el PRD va a alzar la voz por todos los medios para llamar al gobierno federal y a los demás partidos a entrar de lleno de manera prioritaria a la discusión y aprobación de la reforma política del Distrito Federal, en el marco de una reforma político-electoral.
Recalcó que ya es tiempo de darle a la ciudad de México el estatus que se merece, en beneficio de los capitalinos, “a quienes se les mira como ciudadanos de segunda”.
El líder del PRD en la Cámara de Diputados llamó “a no caer en la trampa del gobierno federal, sobre la necesidad de entrar primero a una reforma económica y después ver qué pasa con la reforma política”.
Aureoles Conejo indicó que “con esta cortina de humo, el gobierno federal se mantiene en su lógica economicista y deja fuera de discusión lo más importante, como revisar el modelo político-electoral que rige al país”.
Aseguró que su partido estará siempre abierto a la discusión de cualquier reforma, siempre y cuando represente un beneficio para el país, y pidió al gobierno de la República que presente sus propuestas, sobre todo en materia energética, y se evite la especulación en torno a cómo debiera modernizarse este sector.
También dijo que “el gobierno federal debe informar sobre si ya trazó un acuerdo con el PAN para negociar las reformas energética y financiera”.
Silvano Aureoles fue enfático al declarar que el PRD no cambiará su postura para exigir que se apruebe la reforma político-electoral, y en este marco la del Distrito Federal, para de ahí partir hacia las otras propuestas.