La plata fue para el granadino Kirami James (43.76) y el bronce para el estadunidense Lashawn Merritt (43.85)
Van Niekerk hizo trizas el récord mundial de 43.18 segundos y el olímpico de 43.49, mismos que estaban en poder del casi legendario estadunidense Michael Johnson, quien tenía el primero desde Sevilla 1999 y el segundo desde Atlanta 1996.
Wayde impresionó tanto al mundo deportivo como a los presentes en el Estadio Olímpico, entre ellos el jamaicano Usain Bolt, el hombre más rápido del mundo, quien minutos más tarde se coronó tricampeón en los 100 metros planos.
Sobre el carril siete, el destinado al atleta con menos probabilidades de triunfo, el representante sudafricano desarrolló una velocidad impresionante.
Con una gran soltura corrió los últimos 100 metros, como si estuviera en el jardín de su casa, incluso con desparpajo, mientras los demás sufrían por el cansancio.
La cuarta posición correspondió a Machel Cedenio (TTO/44.01 segundos), Karabo Sibanda (BOT/44.25), Ali Khamis Khamis (BRN/44.36), Bralon Taplin (GRN/44.45) y Matthew Hudson-Smith (GBR/44.61).