El Ejecutivo comunitario impuso la sanción en febrero de 2008, tras un largo proceso infructuoso de negociación con la compañía de Bill Gates y dos multas anteriores, de 497,2 y 280,5 millones, al considerar que Microsoft seguía sin acatar las órdenes que le dio en 2004 para remediar la infracción.
Bruselas señaló en concreto que la multinacional informática cobraba, hasta octubre de 2007, precios "prohibitivos" por facilitar a sus competidores datos técnicos que éstos necesitan para hacer compatibles sus programas con los de Microsoft.
Tras la decisión de la CE de 2004, Microsoft empezó a cobrar a las compañías el 3,87 % de los ingresos obtenidos por ventas por usar la patente y el 2,98 % por acceder a la información técnica.
Después de un nuevo aviso de Bruselas en marzo de 2007, redujo esa tarifa al 0,7 % y 0,5 %, respectivamente, pero únicamente para las ventas en Europa, y fue sólo a partir de octubre de ese mismo año cuando comenzó a ceder información técnica por una tarifa plana de 10.000 euros y a ofrecer una patente opcional mundial por el 0,4 % de la facturación.
En su defensa, Microsoft alega que la Comisión cometió numerosos errores de procedimiento, impuso una multa excesiva y desproporcionada y no respetó el derecho de la compañía a ser oída.
Tras la vista de hoy en Luxemburgo, en la que también intervendrá la CE para defender su decisión y varias asociaciones del sector, el caso quedará visto para sentencia.
Contra las decisiones del Tribunal General cabe imponer un recurso por cuestiones de derecho ante la máxima instancia judicial europea, el Tribunal de Justicia de la UE.