Las actuales autoridades libias deben parar con el uso de la fuerza y abandonar el poder sin demora”, urgieron los gobernantes de los 27 países miembros de la UE en una declaración conjunta acordada durante una cumbre extraordinaria en Bruselas.
El presidente del Consejo Europeo, Herman Van Rompuy, resaltó que la convocatoria de la cita ya es de por sí una “fuerte señal” de la preocupación europea.
Una reunión de ese tipo sólo se ha celebrado tres veces en la historia de la UE: en ocasión de la invasión de Georgia por Rusia, en 2008, por el inicio de la guerra de Irak y tras los atentados terroristas del 11 de septiembre de 2001.
Cuestionado sobre qué puede hacer la UE para acelerar el fin del régimen de Gadafi, Van Rompuy señaló que la mancomunidad ha puesto en marcha “todo un paquete de presión política”, incluyendo sanciones contra el líder, su entorno e importantes instituciones financieras libias.
Además, reconoció este viernes al grupo opositor Consejo Nacional de Transición libio como un “interlocutor político legítimo”.
En su declaración, los gobernantes europeos no hacen mención a la eventual creación de una zona de exclusión aérea o el lanzamiento de ataques “selectivos” sobre Libia, como han pedido Francia y Reino Unido.
Sin embargo, la UE acordó analizar “toda opción” de intervención, “con lo que se tenga una necesidad demostrada, una clara base jurídica y un fuerte apoyo regional”, los mismos términos de la posición anunciada el jueves por la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN).
“Si se muestra que la población civil está siendo atacada de manera injusta, estamos dispuestos a examinar todas las opciones existentes. Nuestra primera preocupación es la seguridad de la población, que debe ser garantizada”, aseguró Van Rompuy.