Según reporta hoy el diario "Folha de Sao Paulo", el interés de un grupo de extranjeros por saber por qué el lugar estaba rodeado de agentes de la policía militarizada fuertemente armados que acompañaban una protesta le "robó" un buen tiempo a la excursión.
Lo que llamó la atención de los turistas fue la presencia de policías y manifestantes en la explanada empedrada de unos 74 metros de extensión, sobre la cual, apoyado en cuatro pilares, se asienta el cuerpo principal del museo, considerado uno de los más importantes de Sudamérica.
El lugar ha sido tradicionalmente utilizado como punto de encuentro y de partida de sendas marchas que acaban tomando la también famosa avenida Paulista.
Para satisfacer la curiosidad de los turistas respecto al acto, la guía tuvo que abandonar las habituales explicaciones sobre la historia del edificio y su patrimonio cultural, para hablar de lo que más pareció preocupar a los extranjeros: si la marcha sería reprimida o no.
El intercambio de informaciones entre activistas que hablaban inglés y los extranjeros sustituyó por un buen rato el habitual interés por temas vinculados a historia, arte y cultura.
Lo mismo ocurrió con los flashes de las cámaras fotográficas, que dejaron de lado por unos minutos la clásica "tarjeta postal" de Sao Paulo, para registrar a los manifestantes, que coreaban entre otras consignas: "Son 30 años sin dictadura y la represión todavía continúa".
Las protestas en contra de los gastos millonarios del Mundial y por mejores servicios públicos, que estallaron el año pasado poco antes de la Copa Confederaciones y que extendieron por todo el país durante la competición, mermaron poco después de que el balón comenzara a rodar en los 12 estadios mundialistas.
Hasta ahora, las manifestaciones se han limitado a eventos puntuales con poca adhesión popular. (DPA)