Desde temprano la Plaza de las Tres Culturas, en Tlatelolco, amaneció con algunas veladoras y una corona en el obelisco que recuerda a los caídos del movimiento estudiantil.
En tanto que el Comité de Huelga colocó una pancarta con la leyenda "Los crímenes de lesa humanidad no prescriben".
Luego de colocar una ofrenda floral y montar una guardia de honor, el secretario de Desarrollo Social del Distrito Federal, Martí Batres Guadarrama, recordó que aún está pendiente el castigo para los responsables y hacer justicia a los caídos.
Acompañado por autoridades capitalinas de la delegación Cuauhtémoc, el funcionario señaló que la lucha estudiantil provocó cambios en la política y abrió las calles para las manifestaciones de las nuevas generaciones.
Batres Guadarrama comentó que no es posible que después de tantos años y pese a la creación de una comisión investigadora no haya responsables de los crímenes.
A su vez, el director general de Desarrollo Social de la delegación Cuauhtémoc, Alejandro Fernández Ramírez, quien asistió en representación del delegado Agustín Torres, señaló que a 41 años la historia no ha dejado de escribirse porque no se ha hecho justicia a las víctimas.
Señaló que en esta demarcación crearán una casa editorial juvenil denominada Movimiento Estudiantil de 1968, a fin de publicar libros, revistas sobre la memoria de esos jóvenes y de los actuales.
Fernández Ramírez destacó que a 41 años del movimiento del 2 de octubre de 1968 el objetivo central sigue siendo la búsqueda de justicia, porque no puede quedar impune.
La tarea de las nuevas generaciones de jóvenes es asumir la experiencia de 1968 y no permitir las represiones para desterrar esa situación de exclusión de millones de mexicanos.